ADORO ACARICIAR MI ALMA. RECUPEREMOS EL AMOR HACIA NOSOTROS

Estamos dejando de reconocer nuestra huella interior de valor, los gestos cordiales y amorosos, la comunicación con nuestra alma, en definitiva, la mirada más allá de la sofisticación exterior, aveces arruinada por los desastres causados por nuestra consciencia colectiva.

Hacía algún tiempo que no escribía un artículo, de esos que dejasen la burda teoría y armonización de conocimientos para escribir desde la emoción más profunda que alberga el ser humano y que permite romper en pedazos con la incesante rutina que nos envuelvo en este tiempo sin límites pero sin pausa.

Tengo la impresión que estamos inmersos en la pobreza más significativa de los últimos tiempos, el desamor a nosotros mismos y por extensión a los demás. Convirtiéndonos en un mundo hostil en el que no nos facilitamos la convivencia y el bienestar.

Nos levantamos cada mañana y antes de darnos los buenos días, nos miramos en el espejo y mantenemos conversaciones negativas y faltas de ilusión, en el que el primer calificativo que nos agenciamos suele ser desagradable e incomodo.

Nos preparamos un café a patadas con los horarios y la desgana, sin disfrutar del aroma que propicia un nuevo despertar. El universo cada mañana nos regala una nueva oportunidad de saborear los matices de la vida y nosotros osamos reñirles por no tener más.

Aprendamos a saludar a la mañana con una gran sonrisa y a saborear los matices de un nuevo amanecer y justo en ese momento el universo entenderá que quieres más de esto y sencillamente se te continuará dando sin límites de existencias.

Salimos a la calle a empujones sin apenas mirarnos las caras y dedicarnos un ligera sonrisa, unos buenos días, pase usted por favor, me alegra coincidir con usted nuevamente, tome usted el asiento, ha amanecido usted realmente hermoso, gracias, no se preocupe que le mantengo la puerta, necesita usted algo…

Nos sentamos en los restaurantes y no paramos de mirar el móvil, sin apenas mirarnos a la cara vemos como trascurre la velada sin velada y llegamos a casa, desnutridos de cariño y bienestar. Miramos a nuestros hijos, a nuestra pareja y nos creemos con el derecho de hacerlos cómplices de nuestras desgracias.

Culpamos a nuestros padres, vecinos, al jefe, a los políticos, a quién sea para no tener que parar un momento y hacer una mirada hacia el interior y por primera vez reconocernos como únicos responsables de lo que nos está sucediendo porque los demás, el resto del mundo al que culpas de la miseria humana y de tus propias miserias, le está pasando lo mismo que a ti; no se ama y no se valora y esto es desamor universal.

Le pedimos constantemente al otro que nos llene de amor y lo hacemos responsable de nuestra carencia afectiva, llevando al traste nuestras relaciones de pareja, de amistad, familiares, laborales.

Tenemos un ligero vicio y es la incapacidad de comprometernos con nosotros mismos, la incapacidad de decirnos falsas verdades y aprovechamos para llamarle honestidad, aunque también somos capaces de sonreír para conseguir un objetivo mientras enjuiciamos y etiquetamos.

La lista de sinsabores a los que estás sometiendo a tu alma podría ser infinita, así que te propongo una nueva forma de vida, desde el propio equilibrio interno.

Te propongo sonreír cada mañana desde el mismo instante en el que abras los ojos, apresurándote a dar las gracias por todo lo que tienes y por todo lo que se te dará durante el día.

Mírate en el espejo y pronuncia las palabras más hermosas para ti, dúchate con ternura, dedicándote todo el tiempo que te sea necesario y escoge para el nuevo día los ropajes que más te gusten.

Si vives solo, disfruta de este tiempo para ti y si por el contrario tienes pareja, agradécele que amanezca un nuevo día a tu lado porque, con tu gran amor lo has atraído y continuará a tu lado todo el tiempo que tú desees amarte a través de él.

Si tienes hijos, agradece a la madre naturaleza tan dulce descendencia y llénalos de amor, desde el desapego y la libertad.

Prepárate un magnífico desayuno, disfrutando de todos los aromas y los sabores que hayas escogido para este nuevo día lleno de posibilidades.

Sal a la calle sonriendo como si no hubiera un mañana y contagia al resto del mundo con tu felicidad y tu alegría, con tu energía y tu capacidad de compartir el bienestar y la sabiduría de encontrarse con uno mismo.

Dedícate tiempo para ti, para pasear, leer, hacer deporte, almorzar con amistades, con la familia, atrévete a hacer algo diferente a crear nuevas oportunidades, arriesga, innova con los colores, los sabores, las decisiones, con la vida, cambia de actitud, pasea por un lugar diferente, hazte un masaje, vete a la peluquería, hazte un regalo, cómprate un coche o tal vez un libro, haz lo que te haga feliz a ti.

Y lo más importante de todo este proceso es que te comprometas a amarte y que te acaricies el alma. A partir de aquí podrás amar a los demás desde la libertad, estableciendo relaciones sanas, en las que el rey de la fiesta sea solo y exclusivamente: el amor.

En mi próximo artículo te ayudaré a establecer un compromiso contigo, te daré claves y herramientas para que lo logres con mayor facilidad.

Un fuerte abrazo y espero que está información te haya ayudado a pasar al compromiso desde la acción y acercarte un poquito más a la vida que te mereces.

Eila

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Eila es fundadora de Cosmología Femenina, Canalizadora, Life Coach e instructora de mindfulness. Por años ha estado ayudando a muchísimas mujeres en todo el mundo a transformar sus vidas a través del amor por ellas mismas. Sueña con un mundo lleno de mujeres empoderadas, exitosas y abundantes. Mujeres que toman las riendas de sus vidas y comienzan a ser ellas mismas.

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